Judit Polgar en Netflix: El día que el genio no entendió de géneros
Hay momentos en la historia del pensamiento humano que merecen ser narrados con la épica de las grandes batallas, pero con la sensibilidad de un estudio psicológico. El estreno en Netflix de Queen of Chess (La Reina del Ajedrez) no es solo la llegada de un documental más a la pantalla; es un acto de justicia histórica para la mujer que dinamitó, a base de sacrificios de pieza y una voluntad de hierro, uno de los techos de cristal más resistentes de la civilización: el de la supuesta superioridad intelectual masculina en el tablero.
El experimento que cambió el mundo
Para entender a Judit Polgar, hay que retroceder a aquella Budapest gris de los años 70, donde su padre, László Polgar, puso en marcha una tesis pedagógica que hoy sigo defendiendo en cada conferencia: “El genio no nace, se hace”. Judit, junto a sus hermanas Zsuzsa y Sofía, no fue educada para ser la mejor «ajedrecista femenina». Fue educada para comprender la armonía de las 64 casillas mejor que nadie.

El documental de Rory Kennedy acierta de pleno al mostrar el conflicto esencial: la lucha de una niña, y luego de una adolescente, contra un sistema que quería confinarla a torneos de mujeres. Judit se negó. Ella sabía que el cerebro no tiene sexo y que, para ser la mejor, debía medirse contra los mejores. Aquella decisión, tan valiente como solitaria, la llevó a superar el récord de precocidad de Bobby Fischer y a convertirse en Gran Maestro a los 15 años.
La mirada de Kasparov y la caída del mito

Uno de los puntos álgidos de la cinta —y que cualquier aficionado recordará con un nudo en el estómago— es su rivalidad con Garry Kasparov. El «Ogro de Bakú», un titán de una fuerza volcánica, llegó a decir que el lugar de las mujeres estaba en la cocina, no en la élite del ajedrez.
Queen of Chess rescata imágenes de archivo que son puro oro líquido: la tensión eléctrica en el ambiente, las manos temblorosas y, finalmente, la victoria de Judit sobre Garry en 2002. Fue más que una partida ganada; fue el fin de una era de prejuicios. Ver hoy a Kasparov reconocer, con la humildad que dan los años, el inmenso talento de la húngara, es una lección de vida que trasciende el deporte.
¿Por qué debe usted ver este documental?
Usted, que quizá no sabe distinguir una Defensa Siciliana de una Apertura Española, debe ver esta película por tres razones que considero fundamentales:
- Por su valor pedagógico: Es la prueba viviente de que el entrenamiento especializado y el fomento de la confianza pueden llevar al ser humano a cotas inimaginables.
- Por la transferencia a la vida: La resiliencia de Judit ante el desprecio de sus colegas masculinos es un manual de autoafirmación para cualquier ámbito profesional.
- Por la belleza del arte: El ajedrez de Judit era —y es— puro fuego. Su estilo agresivo, siempre buscando el rey rival, nos recuerda que el ajedrez, además de ciencia y deporte, es un arte expresivo.
El legado: de las aulas a la pantalla
Hoy, Judit Polgar es una embajadora incansable del ajedrez educativo. En mis encuentros con ella, siempre percibo esa misma chispa que la llevó a la cima: la convicción de que el ajedrez enseña a pensar, a controlar el primer impulso y a respetar al rival, sea quien sea.
Netflix ha comprendido, tras el éxito de Gambito de Dama, que la realidad de Judit supera con creces la ficción de Beth Harmon. Porque Judit no necesitó pastillas para ver las variantes; solo necesitó un tablero, una familia que creyó en ella y un coraje que hoy, por fin, todo el mundo puede admirar desde el sofá de su casa.
No se la pierdan. Es, sencillamente, una jugada maestra.
Excelente documental, lo recomiendo, es una pasada total!!